CIUDAD DE CALATRAVA LA VIEJA

 
 
     Íntimamente ligada a la ermita y al culto a la Virgen, esta fortaleza esta bastante bien documentada por las fuentes escritas árabes fundadoras, pero según las últimas investigaciones (MANUEL RETUERCE Y MIGUEL áNGEL HERVAS) el lugar fue ya asentamiento humano durante el bronce y el periodo romano.

     De fundación islámica, la ciudad de Qal'at Rabah (Calatrava) es mencionada por primera vez en el aņo 785, en época del emir omeya de Córdoba Abderramán I.

     Está situada en un cruce de caminos, siendo el lugar más poblado entre Córdoba y Toledo hasta el s. XIII.

     El alto valor estratégico de su situación explica sus cinco siglos de vida. A partir del aņo 853 se queda como capital de una región extensa dividida en numerosos distritos y como punto más importante del poder omeya cordobés en la zona.

     Tras la abolición del califato, Calatrava gozó de cierta autonomía, al tiempo que los reinos taifas de Sevilla, Córdoba y Toledo se disputaban su posesión.

     Tomada por Alfonso VII (1147), se convirtió en la plaza cristiana más avanzada frente al Islam. Después de fracasar la encomienda dada a los templarios, fue concedida por Sancho III a la orden del Cister (1158), dando lugar al nacimiento de la primera orden militar hispana, que adopta el nombre del lugar. Permaneció en el reino de Castilla hasta que los almohades la recuperaron para el Islam a raiz de su victoria en la cercana Alarcos (1195). Alfonso VIII la retomó definitivamente pocos días antes de la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

     Digno de ser visitado, por sus imponentes ruinas y habitáculos en reconstrucción este lugar dista solo 22 kms de Almagro y 25 del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, aunque Guadiana arriba sólo dista 5 o 6 kms. del parque.

     A destacar de entre las caracterísiticas de esta imponente ciudad fortaleza, es el Castellum aquae, o lo que es lo mismo un sistema defensivo hidráulico único en su género. Dicho sistema quedó configurado en el aņo 854. La coracha captaba agua del río Guadiana y la elevaba hasta la parte superior del lienzo oriental del Alcázar, desde donde era distribuida tanto al interior de éste (para ser utilizada por sus ocupantes) como hacía el Castellum aquae situado en la torre pentagonal sur, desde esta última el agua vertía al foso, a alta presión, a través de numerosos bajantes de cerámica que atraviesan sus muros.

     Semejante mecanismo, auténtico unicum en la arquitectura militar medieval, suponía no solo una forma de abastecimiento, sino también, y principalmente una nueva y espectacular manifestación del lenguaje del poder omeya.

     No es solo lo reseņado, porque también existen otros elementos arquitectónicos y arqueológicos de un gran valor y singularidad, entre los que podríamos citar: Dos Torres albarranas al Sur, la puerta en codo que daba acceso a la medina y dos corachas situados al norte que aseguraban el acceso al agua por parte de la ciudad de Calatrava.

     Además reseņamos que la ciudad tenía extensos arrabales hacía el oeste y el sur, como lo atestiguan los muchos restos cerámicos funerarios que se han encontrado en la zona. Nuestro santuario se encuentra precisamente en esta zona del arrabal sur.

     Todo lo citado son restos de origen musulman, pero como la ciudad fue cuna de la Orden de Calatrava, y algún tiempo la tuvieron los Templarios quedan bastantes restos tanto de la Orden como de la iglesia que estos últimos comenzaron a hacer.